¿Sigues vigente?
- Livi Betancur

- 15 mar
- 4 Min. de lectura
hace unos días fui seleccionada dentro del Top 10 HR Managers 2026 de Colombia, un reconocimiento impulsado por DCH Latam y elegido por votación de colegas de talento humano de toda la región.
Esta es la asociación de líderes de capital humano más grande del mundo y yo he tenido el privilegio de ser la Presidente de la Junta Directiva los últimos 6 años. También he tenido la fortuna de sentirme vigente cada año con los reconocimientos de la comunidad. Y precisamente esta semana es un momento muy especial porque empiezan las votaciones públicas para elegir el Top 25 de Latinoamérica.

Hoy quiero invitarte a sumar tu voz. Si sientes, como yo, que el liderazgo humano, la cultura y el propósito deben seguir ocupando un lugar central en las conversaciones que transforman nuestras organizaciones, te agradecería profundamente tu apoyo en estas votaciones.
Más allá de un reconocimiento personal, lo que realmente me mueve es que el liderazgo de personas tenga cada vez más espacio en las decisiones estratégicas de nuestras organizaciones.
Y justamente de eso, de seguir siendo relevantes en un mundo que cambia tan rápido, trata la reflexión de esta semana:
¿Cuándo sentimos que perdemos vigencia?
¿Cuándo cumplimos cierta edad?
¿Cuando el mundo empieza a cambiar demasiado rápido?
¿Cuando aparecen tecnologías que parecen saber más que nosotros?
O quizá… cuando dejamos de aprender.
La palabra vigencia viene del latín vigere, que significa obtener vigor, estar lleno de vida, tener fuerza en el presente. Algo que está vigente es algo que sigue teniendo valor hoy, que sigue siendo relevante y capta el interés de las personas. Por eso hablamos de obras vigentes, ideas vigentes, culturas vigentes, líderes vigentes… porque siguen teniendo impacto en el presente.
Hay obras que nacieron hace siglos y siguen profundamente vigentes.
Hace unas semanas fui a ver la película Hamnet, con 8 nominaciones a los Premios Oscar. El director recrea la vida de William Shakespeare y precisamente me llamó mucho la atención sentir como sus obras que fueron escritas hace más de 400 años, todavía siguen siendo vigentes y se representan en teatros de todo el mundo.
¿Por qué?
Porque hablan de lo más profundo y permanente de la condición humana.
Aunque el mundo cambia, las emociones, los dilemas y las relaciones humanas siguen siendo muy parecidos. Seguimos con una gran necesidad de entender y comprender nuestra existencia. Sus personajes son contradictorios, vulnerables y complejos como las personas reales.
En el 🎧 Episodio 19 del podcast de Ganas y Canas, la conversación con Alejandro Rodríguez giró precisamente alrededor de esta idea. Hablamos de muchas cosas... de amistad, de emprendimiento, de lo que significa construir proyectos cuando nadie cree que sea posible, y finalmente, hablamos de algo que llega a todos en algún momento de la vida profesional: la pregunta por la vigencia personal.
¿Cómo seguir aportando valor cuando el mundo cambia?
¿Cómo seguir aprendiendo cuando parece que todo evoluciona demasiado rápido?
¿Cómo evitar que la experiencia se convierta en pasado en lugar de convertirse en futuro?
En la conversación con Alejandro hay un momento que me pareció profundamente honesto: durante muchos años él había estado acostumbrado a marcar la pauta, crear proyectos, abrir caminos y estar en el centro de las decisiones. Pero llegó un momento en el que, casi sin darse cuenta, sintió algo que a muchos nos puede pasar en algún momento de la vida profesional: la sensación de haber perdido vigencia.
El mundo seguía avanzando. Nuevas conversaciones aparecían. Nuevas tecnologías empezaban a transformar las industrias. Nuevas generaciones traían miradas distintas... Y de repente, apareció una pregunta incómoda: ¿y ahora qué hago yo?
Ese momento vino acompañado de miedo… incertidumbre… y una ansiedad profunda por entender cuál sería el siguiente capítulo. Pero en lugar de quedarse atrapado en ese miedo, Alejandro hizo algo muy importante: volver a su esencia. ¿Cómo? con una pregunta sencilla pero poderosa:
¿qué es lo que realmente disfruto y sé hacer bien?
Y desde ahí empezó nuevamente el camino, aprendiendo, escuchando, buscando conocimiento en otros... Hasta descubrir una nueva definición de la vigencia que hoy se ha convertido en una nueva etapa de su vida profesional, una manera distinta de aportar valor:
La vigencia consiste en reencontrar lo esencial de lo que somos y volver a ponerlo al servicio del mundo de una manera nueva. Es tener el coraje de reinventarse cuando el mundo cambia.
Hace dos semana sentí miedo con mucha claridad. Estábamos en una reunión de compañía y empezaron a mostrar algunas de las aplicaciones de inteligencia artificial que estamos desarrollando. Por ejemplo, un agente que llevaba meses entrenándose y que ahora es capaz de aprender, responder y automatizar muchos procesos.
Mientras veíamos esa demostración de inteligencia artificial, volví a sentir en el silencio de muchos rostros, que hoy la pregunta por la vigencia se ha vuelto una conversación invisible dentro de muchas organizaciones. La escucho en ejecutivos con 25 años de experiencia que de repente sienten que el lenguaje del mundo cambió. La escucho en profesionales brillantes que se preguntan si su conocimiento seguirá siendo útil dentro de cinco años. La escucho incluso en jóvenes que sienten que todo evoluciona tan rápido que lo que aprenden hoy podría quedar obsoleto mañana.
Nunca en la historia habíamos vivido un momento en el que el conocimiento envejece tan rápido. Las profesiones cambian. Las tecnologías evolucionan. Los modelos de negocio se transforman. Y cada avance aparece de nuevo con la pregunta silenciosa:
¿seguiré siendo vigente en este nuevo mundo?
Para mí la respuesta es clara: la vigencia consiste en algo mucho más profundo y esencial que la edad o la experiencia. Tiene que ver con la capacidad de seguir aprendiendo, de desaprender lo que ya no sirve y de volver a empezar cuantas veces sea necesario.
Escuchar nuevamente el podcast con Alejandro me hizo recordar algo muy importante: las personas que permanecen vigentes son las que siguen preguntando, siguen explorando, siguen rodeándose de personas distintas, siguen atreviéndose a empezar de nuevo. En otras palabras: siguen vivas intelectualmente.
⚡ Reto de la semana:
Hoy te dejo tres preguntas para reflexionar:
1️⃣ ¿En qué parte de tu vida te sientes más vigente hoy?
2️⃣ ¿Dónde sientes miedo de perder vigencia?
3️⃣ ¿Qué podrías empezar a aprender esta semana?
Al final la vigencia no es un tema de edad... Es un tema de GANAS de seguir aprendiendo.
Y cuando las ganas siguen vivas…
las CANAS se vuelven sabiduría en movimiento..
Un abrazo grande,
Livi 💛




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