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🏃‍♀️ ¿Corriendo para merecer descanso?

  • Foto del escritor: Livi Betancur
    Livi Betancur
  • 17 may
  • 5 min de lectura

A comienzos de este año declaré que mi palabra para el 2026 sería: PRESENCIA. Y te confieso que creía entender perfectamente lo que eso significaba. Creí que presencia era estar más consciente, escuchar mejor, mirar a los ojos, respirar profundo y disfrutar más. Pero no había comprendido el significado del descanso cuando estoy en presencia.

Durante las últimas semanas, antes de salir a vacaciones, le subí la velocidad a todo: a las reuniones, a los viajes, a las decisiones, a las ideas, a la agenda y a la vida... Como si existiera una meta invisible antes de poder “merecer” descansar.

Y en el fondo, lo que estaba haciendo era negociar conmigo misma, porque no sé descansar sin sentir culpa, entonces me agoto primero para sentir que tengo derecho a descansar. Como si antes de detenerme tuviera que demostrar que sí di suficiente, que sí cumplí, que sí dejé todo listo, que sí corrí lo que debía. Y mientras más se acercaba el viaje… más rápido quería ir, más ideas, más pendientes y más cosas “urgentes”.

La semana antes de irme, Angélica Lizarazo, nuestra gerente de talento y diseño, me dijo una frase que me dejó pensando muchísimo:

“Livi… ya entendí que el año se acaba el día que tú te vas de vacaciones. Porque quieres que todo pase antes de ese día.”

Y me reí, pero después me quedé pensando, porque seguramente mi equipo terminó exhausto intentando seguirme el ritmo (y seguramente hoy están más tranquilos sin mí acelerándolo todo).

Ahí entendí algo que me dolió reconocer: muchas veces no corro porque toque, corro porque siento que parar sin agotarme es irresponsable, y me gana el impulso de estar constantemente ocupada y llenar cada minuto de mi tiempo con tareas.

Vivimos en un mundo que aplaude el cansancio, estar ocupados se volvió símbolo de importancia, responder rápido, estar disponible todo el tiempo, llenar la agenda y no descansar, parece algo admirable. 

Finalmente, llegaron mis días de descanso y con ellos un libro para este momento de conciencia en el que estoy: “Toma el control de tu tiempo” de Alicia Carrasco, una española residente en Los Ángeles, que conocí en LIT Club y que de verdad me conectó desde la primera página con su Método 3C y la forma como define la productividad tóxica y la productividad intencional.


Alicia Carrasco - Toma el control de tu tiempo

Así nos explica Alicia la trampa de la productividad tóxica: 

“Atrapados en este caos creciente, muchos de nosotros recurrimos a lo que parece ser la solución lógica: hacer más cosas. Nos decimos a nosotros mismos que si solo fuéramos más productivos, si optimizáramos mejor nuestro tiempo, si aprovecháramos cada minuto….podríamos mantenernos al día con todas nuestras responsabilidades”  

"La productividad tóxica es ese impulso de estar constantemente ocupado, no solo en el trabajo, sino en todas las áreas de la vida. Ese impulso de llenar cada minuto del día con tareas y de medir tu valor por cuanto logras completar. Es esa voz interior que te dice que no puedes simplemente dar un paseo para aclarar tu mente — tienes que escuchar un podcast educativo mientras caminas. No puedes disfrutar de una comida tranquila — debes responder emails simultáneamente. No puedes tomar un descanso o siesta de 15 minutos — hay demasiado para hacer. Te descubres sintiendo que no puedes hacer algo por disfrutarlo, sino que todas tus acciones deben llevarte hacia una meta o logro mayor". 

No sé si te ha pasado que a veces estás leyendo un libro y parecería que el autor te está hablando solo a ti….. pues podría aqui traer todas las frases, análisis y reflexiones en las que me sentí aludida con este libro, pero para esta newsletter me gustaría finalizar con una de las señales de la productividad tóxica que me tocan más en este momento, y es sentirme culpable cuando descanso, confundiendo esa sensación de tener "la agenda apretada" con un falso entusiasmo, con pasión, con energía, y sobre todo, con la bien conocida creencia de "Yo puedo con todo”. 

La palabra descanso viene del latín disquiescere, que significa “cesar”, “dejar de moverse”. Y me impacta pensar que hoy descansar me cuesta, porque siento que dejar de moverme es perder valor. Siento que me he acostumbrado tanto al hacer, que dejé de preguntarme si todavía estoy habitando lo que hago. Porque una cosa es vivir acelerados por momentos y otra muy distinta es convertir la velocidad en identidad. 

Nos acostumbramos tanto a correr que sentimos ansiedad cuando por fin podemos descansar, como si el silencio incomodara, como si el descanso nos hiciera sentir improductivos y como si existir no fuera suficiente. 

La reflexión de hoy no nace desde la teoría, nace desde la conciencia y de darme cuenta de que muchas veces he usado la velocidad para sentir tranquilidad. Hoy veo claro que la presencia no se trata de aprender a respirar bonito mientras seguimos corriendo, la verdadera presencia empieza cuando dejamos de creer que tenemos que agotarnos para merecer descansar. 

Alicia define la productividad intencional como la capacidad que tenemos todos de vivir en función de intenciones diarias y no de tareas. Así, las personas que experimentan menos estrés y mayor satisfacción son las que tienen mayor claridad sobre sus prioridades. 

La diferencia entre estar extremadamente ocupado y ser extremadamente productivo está definido por la calidad e intencionalidad de tus decisiones diarias, no la cantidad de acciones que realizas.



En nuestra organización, Seguros Bolívar, este año hemos declarado como uno de los grandes retos “La productividad con propósito”. Y aunque empezamos desde el comienzo del año con esta consigna, no lo había decantado hasta ahora. Incluso participé en dos espacios en los que reunimos a todas las personas de cada Vicepresidencia, para hablar precisamente de este concepto. La invitación a la intencionalidad nos pone en un lugar distinto que no está marcado por la cantidad sino por la calidad de lo que hacemos con nuestro tiempo en todos los ámbitos de nuestra vida.

El descanso no es un premio. Es una necesidad fisiológica que nuestro organismo requiere para poder funcionar de manera óptima. El descanso se requiere en la agenda semanal, no como un ritmo volátil que sube y baja, sino como un ritmo constante que alimenta la creación de nuestras intenciones diarias.

Hoy te escribo con una nueva consciencia, reconociendo que incluso las personas que hablamos de bienestar muchas veces nos perdemos, nos desconectamos, confundimos movimiento con plenitud, llenando agendas pero vaciándonos por dentro...

Así que esta semana quiero dejarte solo una pregunta:

¿Hace cuánto no descansas sin sentir culpa?

No para dormir o para incapacitarte o porque el cuerpo te obligó o porque te enfermaste. Descansar simplemente porque eres un ser humano y lo necesitas.

Y para cerrar, una invitación pequeña:

Antes de acelerar algo esta semana, pregúntate si de verdad necesita velocidad… o necesita intención y presencia.

Porque tal vez la vida no nos está pidiendo hacer más.

Tal vez nos está pidiendo volver.


Livi 💛

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