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Emociones: el fundamento del liderazgo de hoy

  • Foto del escritor: Livi Betancur
    Livi Betancur
  • 1 sept 2025
  • 5 Min. de lectura

Esta semana dimos un paso muy importante: Mabel Yaneth, ya empezó las entrevistas de los candidatos para la Gerencia de Ganas y Canas.

 

Ese proceso me llena de ilusión y esperanza, porque sé que quien llegue será clave para expandir este sueño. Pero también me acompaña una emoción inevitable: la ansiedad de querer que sea rápido, de soñar con ver pronto a alguien dedicado de lleno a cuidar y hacer crecer esta comunidad.


Y en medio de esa mezcla confirmo algo que aprendí hace años: las emociones no son algo para evitar, son maestras que nos muestran lo que importa.


Las emociones son el lenguaje más profundo que tenemos como seres humanos. Son maestras silenciosas que nos acompañan todos los días:


Nos hacen crecer, porque cada una trae un aprendizaje.

 

Nos ayudan a aprender, porque fijan en la memoria lo que de verdad importa.

 

Y nos permiten conectarnos, porque cuando sentimos juntos dejamos de ser individuos para convertirnos en un nosotros.


No hay crecimiento sin emoción. No hay aprendizaje que perdure sin emoción. No hay encuentro auténtico con el otro si no hay emoción.

 

En el 2009 me certifiqué como coach ontológico en Newfield con Julio Olalla y allí descubrí algo que cambió mi vida: las emociones no son un “accesorio” de lo humano, son espacios de aprendizaje.

 

Desde la ontología del lenguaje aprendí que cada emoción abre o cierra posibilidades: la rabia puede ser la fuerza para poner límites, la tristeza nos enseña a soltar, el miedo nos protege, la alegría expande y la gratitud integra.

 

Aprendí también que no se trata de controlar las emociones, sino de escucharlas y aprender a habitarlas para transformarnos. Aprendí que no se trata de reprimirlas ni de reaccionar sin conciencia, sino de gestionarlas: observarlas, habitarlas y usarlas como guía.

 

Las emociones no son fórmulas, son información viva que siempre nos dice algo importante. Y cuando logras activarlas en el otro, cuando das permiso para que estén presentes en una conversación o en un equipo, la relación cambia por completo: aparece la confianza, surge la conexión, se abre un nuevo espacio de posibilidades.

 

La palabra: emoción proviene del latín emotio, de e-movere, “mover hacia afuera”. Y ese es justamente su propósito: sacarnos de la quietud, hacernos vibrar y recordarnos que estamos vivos y que somos humanos.

 

Entre todas, hay una que cuando aparece me siento bendecida, esa emoción es la gratitud.

 

Amo cuando la gratitud me conmueve tanto que se me convierte en lágrimas. Porque las lágrimas no son solo de tristeza; también brotan cuando el corazón se expande: al contemplar un atardecer, abrazar a Isabella, ver a una familia mirándose con ternura, celebrar con mi equipo después de un proyecto o compartir con mis pares la alegría de un logro.

 

Esas lágrimas son expansivas, contagiosas y profundamente humanas.


Y esta semana... sentí una profunda Gratitud:

 

Esta emoción me acompañó en muchos momentos y con ella las lágrimas…



✨ Preparando con mi amiga y colega Pili Falla la presentación de la Junta del Grupo sobre la cultura de servicio. Sentirla a mi lado me recordó que nunca estoy sola porque siempre nos tenemos.

 

✨ En las entrevistas a candidatos a gerentes, donde varios me decían entre lágrimas: “perdón, no sé qué me pasa”, y yo solo respondía: “claro, son lágrimas de gratitud, y eso nos recarga el alma”.



✨ En el encuentro con Camilo Peña, nuestro director de oficina y candidato para una posición gerencial, quien en medio de la entrevista me mostró su ejemplar de “Cabeza, corazón y manos” lleno de notas y stickers. Poder preguntarle si quería conocer al autor, mientras Álvaro González me esperaba para nuestra cita, y verlos fundirse en un abrazo emocionado y agradecido entre autor y lector, fue un regalo compartido.

 

✨ En el almuerzo íntimo en el que tuve el privilegio de ser invitada por el equipo jurídico del Grupo Bolívar, anunciando la sorpresa de dos ascensos a gerentes después de trayectorias impecables. La emoción de ese reconocimiento a líderes que construyen legado y talentos que están siguiendo el futuro con sentido.

 

✨ Y en la charla de cierre de la semana, escuchando a nuestro presidente Miguel Cortés hablar de liderazgo y del rol clave de cuidar y gestionar nuestras emociones, cómo esa onda se expande a las familias y a la comunidad, y cómo el Centro de Orientación Familiar nos ayuda a hacerlo posible. Ver el orgullo en los ojos del equipo me confirmó que las emociones son la fuerza invisible que sostiene e inspira nuestro liderazgo.

 

✨ Y para completar la magia, viví una escena que me conmovió profundamente: un camión quedó atascado bajo un puente y yo quedé justo detrás. De repente, como si el universo hubiera orquestado el momento, aparecieron cinco personas: un señor de la calle, dos choferes, el conductor del carro de atrás y un hombre que pasaba caminando. Todos, sin pensarlo, unieron fuerzas, pusieron ladrillos y me ayudaron a subir el carro a un andén altísimo para poder avanzar. Cuando lo logré, me aplaudieron, me sonrieron y me desearon el mejor día… sin esperar nada a cambio.



 

Congreso RIEEB: emociones al centro


Este mismo mensaje resonó en el III Congreso Internacional de la RIEEB en Colombia, donde más de 400 personas nos reunimos alrededor de la educación emocional y el bienestar.

 

La RIEEB, fundada por Rafael Bisquerra, nació con el propósito de aportar soluciones a problemáticas globales como la violencia, el estrés, la depresión, la falta de sentido y de convivencia, a través de la educación emocional.


En una conversación con Rafael, alguien le preguntó: ¿cómo lograr que las personas entiendan su propósito y sentido? Y su respuesta fue clara: “la única manera es que el líder genere conversaciones para que las personas empiecen un proceso de introspección en ellas mismas”.

 

Gracias a la alianza entre la Universidad del Rosario y Colsubsidio, hoy existe la primera Facultad de Inteligencia Emocional y Bienestar, liderada por Ana María Restrepo, y fue en ese entorno donde escuchamos nuevamente a Miguel Cortés recordarnos que “no nos puede dar pena ser líderes humanos”.

 

Estoy convencida de que hoy más que nunca liderar equipos y ser líder de talento humano tiene todo que ver con un proceso de crecimiento interior. Un camino que empieza por dejarnos guiar por lo que nuestras emociones nos muestran.

 

✍️ Ejercicio de la semana

Te invito a que trabajemos un ejercicio de introspección emocional:

 

1️⃣ Haz una pausa en tu semana y escribe tres emociones que hayas sentido con más fuerza.

 

2️⃣ Pregúntate: ¿qué me quiso enseñar cada una?, ¿qué me está mostrando sobre mí o sobre mi liderazgo?

 

3️⃣ Reflexiona: ¿cómo estoy gestionando estas emociones en mí y en mi relación con los demás?

 

4️⃣ Elige una acción concreta para esta semana que te ayude a liderar con esa emoción de manera consciente.



Para cerrar, quiero invitarte a escuchar el Podcast “Seguros Nos Pasa – Charlas a Otro Nivel”, donde conversé con José Manuel Echeverri, vicepresidente de Talento Humano de Colombina y autor del libro Liderazgo imperfecto, a quien admiro, quiero y me inspira profundamente. Hablamos de su historia, los retos del liderazgo y la fuerza que tenemos para influir en nosotros mismos y en los demás.

 


Y por supuesto, te invito a seguir sintonizando el poder de las emociones, porque ellas son, sin duda, el fundamento del liderazgo de hoy.



Un abrazo emocionado,


Livi Betancur - Coach y mentora en emprendimiento y talento humano

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