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El valor de la promesa

Foto del escritor: Livi Betancur
Livi Betancur
26 abr
3 min de lectura

Hay palabras que pasan desapercibidas o que simplemente se vuelven parte del paisaje o de las historias que nos hemos contado desde siempre... hasta que la vida te las vuelve a mostrar desde otro lugar. Y la semana pasada, me pasó esto con una palabra muy especial:

Promesa.

Y me llevó muy lejos, cuando era chiquita.

Para mí una promesa era algo sagrado. Era eso que los adultos decían y no se rompía, tenía un peso especial, era un mandato, un acuerdo inquebrantable que se convertía en realidad. No sé si te pasaba, pero yo sentía que cuando alguien prometía algo, había una especie de acuerdo invisible, casi mágico, que hacía que se cumpliera.

Y mientras escribo esto siento un poquito de nostalgia, porque me lleva a revivir recuerdos cotidianos y recuerdos profundos, en los que tenía la certeza limpia de que la palabra del otro era suficiente.

Cuando mi papá se murió duré mucho tiempo sin querer pronunciar esa palabra porque la promesa que él me había hecho de estar conmigo siempre, se había roto. Y con el tiempo la palabra empezó a cambiar de tono, se volvió pesada, exigente y a veces incluso incómoda. Sentía que prometer era cargar algo, como si detrás de cada promesa hubiera una posibilidad de fallar y con eso una carga de culpa.

Este mes la palabra Promesa apareció en el lenguaje cotidiano de mi oficina, me recordó su significado ontológico y la relación tan estrecha con el desempeño y el valor que cada persona tiene en una organización. Y el viernes, la vida me la volvió a mostrar pero de una manera distinta.

Hace un tiempo le había hecho una promesa a Marcela Bastidas, gerente de Seguros Bolívar en la sucursal Ibagué. Le había prometido que iba a ir a la ciudad, que iba a visitarla, a conocer a su equipo de trabajo y que me hacía mucha ilusión compartir con ellos de manera cercana. Y como me pasa muchas veces, la agenda, los tiempos, las prioridades fueron copando las oportunidades y los espacios, y ese esperado momento se fué aplazando. 

Hasta que por fin, sucedió.

Llegué a Ibagué, la ciudad de la música, y por primera vez hicimos el Profe 2026 presencial allá.


Livi Betancur - Inner Balance

La satisfacción que sentí al llegar fue profundamente conmovedora para mi alma.

No era solo un viaje cumplido, era una promesa honrada. Y ahí entendí algo que no había visto antes: cumplir una promesa es cerrar un ciclo emocional, es mirarte por dentro y saber que lo que dijiste sí estaba alineado con quien eres. Es una sensación de paz, de coherencia y de respeto por la palabra. Y desde ahí volví a su origen.

La palabra promesa viene del latín promissum, de pro (hacia adelante) y mittere (enviar), es decir, prometer es literalmente: enviar algo hacia el futuro.

La promesa es una declaración de futuro; nace del empoderamiento y no necesita de la culpa. No es: “tengo que cumplir porque dije"; es: “declaro esto porque elijo hacerlo realidad”. Cuando lo viví en Ibagué, lo sentí en el cuerpo. Esa promesa cumplida me movilizó, me conectó, me liberó y me generó liviandad.

Las promesas más importantes son las que sostenemos con nuestras acciones más que con nuestra palabras,las que construyen confianza en silencio, las que seguimos eligiendo.


Livi Betancur - Poema Mile

El viernes elegí compartir con un equipo maravilloso, que se juega el todo por el todo, que cree en el cuidado de las personas, que está dispuesto a acompañarse, sostenerse y crecer juntos.

Tuve la posibilidad de celebrar un evento que tuvo muy buena acogida, en el que las personas estuvieron conectadas con el mensaje que les compartimos. Pero también fue la oportunidad de sentir la fuerza de un equipo unido.

Las promesas hablan de un futuro que ya empezamos a crear con palabras y con actos.

Y hoy no quiero dejarte con muchas ideas. Solo con un ejercicio sencillo:


⚡ Reto de la semana:

Regálate 5 minutos. Escribe tres promesas:

1️⃣ Una promesa que le hayas hecho a alguien y aún no hayas cumplido.

2️⃣ Una promesa que alguien te hizo y marcó tu vida.

3️⃣ Una promesa que quieres hacerte a ti hoy.

Y luego pregúntate:

¿Cuál de esas promesas nace desde la presión… y cuál desde la elección?

Y si te atreves… elige una. Solo una.

Y da el primer paso esta semana para honrarla.



Al final, no son las palabras las que sostienen las promesas… somos nosotros.


Un abrazo grande,


Livi 💛

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