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¿Separación u olvido?

  • Foto del escritor: Livi Betancur
    Livi Betancur
  • 19 abr
  • 4 Min. de lectura

¿Y si la sensación de estar solos… fuera solo un olvido?

En el 2018 armamos un programa especial para el equipo directivo en Seguros Bolivar, un programa que buscaba acompañarnos de manera holística en nuestra salud integral.

A cada uno de los vicepresidentes nos asignaron médicos de confianza quienes nos hicieron diagnósticos profundos: cómo estaban nuestros sistemas nerviosos —el simpático y el parasimpático—, nuestros niveles de cortisol… incluso exploraron nuestros arquetipos personales. Y después de ese diagnóstico, cada uno tuvo un coach para trabajar en las brechas que aparecían.

En mi primera sesión, mi coach me habló por primera vez del HeartMath Institute. Una organización que desde hace décadas investiga la relación entre el corazón, el cerebro y las emociones, y cómo la coherencia cardíaca impacta directamente nuestra salud física, mental y emocional. Y así, me introdujo también a un dispositivo llamado Inner Balance; un aparato pequeño… pero profundamente revelador.


Livi Betancur - Inner Balance

Este dispositivo se conecta al lóbulo de la oreja y, a través de una app en el celular, muestra en tiempo real la variabilidad del ritmo cardíaco, es decir, cómo late tu corazón y qué tan coherente es con tu respiración y tus emociones. 

Más allá de las pulsaciones, mide el orden interno. Cuando respiras de manera consciente y conectas con emociones como la gratitud, el amor o la calma, el corazón entra en un patrón armónico y eso se ve en una pantalla, como si fuera un espejo de tu interior.

Ese día entendí que el órgano que nos dirige no es el cerebro… es el corazón.

Durante la pandemia lo compré y empecé a hacer algo muy simple: respirar cinco minutos por la mañana y cinco minutos por la noche. A veces fui constante y otras veces no. Cuando entraba en la velocidad, en la compulsión, lo soltaba, porque en el afán se me olvidaba volver a mí.

En Semana Santa se me perdió el dispositivo y me di cuenta que dependía de él para hacer los ejercicios. Estaba planeando volver a comprarlo, pero la vida es muy curiosa...


Livi Betancur - Poema Mile

Ayer, Juana García nos invitó a un taller de coherencia cardíaca con el grupo de Meditando Juntos, un espacio en el que todas las mañanas practicamos Un Curso de Milagros.

Y ahí, sin aparato, sin medición… entendí algo más grande, que ahora, la misma ciencia lo explica:

El corazón y el cerebro están en conversación permanente. El cerebro tiene más de 120.000 millones de neuronas, pero el corazón tiene su propio “pequeño cerebro” de más de 40.000. En definitiva, un director de orquesta silencioso. Cuando respiramos, cuando sentimos, cuando nos alineamos, algo se ordena. Lo dicen los médicos y lo mide la tecnología.

Pero lo que vivimos ayer fue otra cosa...

Éramos más de 25 personas respirando al tiempo y en cuestión de minutos entré en un estado que solo puedo describir cómo coherencia en expansión...

Profunda... Silenciosa... Imperturbable.

Y ese momento me regaló una comprensión que no venía de la mente: cuando entramos en coherencia recordamos que no estamos separados, que hacemos parte de una misma fuente y que la unidad es una experiencia que podemos vivir cada instante de nuestra vida.

Las ondas gamma —decían— nos llevan a ese estado de imperturbabilidad en el que TODO se conecta. Y ese estado aparece cuando dejamos de sentirnos fragmentados, cuando dejamos de dividir.

Eso mismo es lo que sentí en el episodio 21 del podcast Ganas y Canas, “Nuevos puentes Generacionales” en el que Diana Franco y yo, entrevistamos a Estefanía Grajales; una mujer con una energía que desborda. De esas que cuando te paras al lado, sientes que la vida va más rápido y más viva.

El propósito de Estefanía es trabajar por la economía plateada, movilizar a los canosos y abrir conversaciones sobre la longevidad. Pero lo que más me ha inspirado no es solo lo que hace sino cómo ha evolucionado su intención inicial conectada con la unidad y no la separación.

Hace un año y medio hablaba de un movimiento. Hoy habla de algo mucho más profundo: de unión. Y cuando la escucho… no puedo evitar conectarlo con lo que viví.

La conexión intergeneracional no es un concepto. Es un camino hacia la unicidad. No se trata de jóvenes por un lado y canosos por otro. Se trata de recordar que somos uno solo, que la experiencia y la energía se necesitan; que la velocidad y la pausa se equilibran, y que cuando logramos unirnos, transformarnos nuestro entorno.

Tal vez por eso, cuando estoy al lado de personas como Estefanía, siento su energía y que algo en mí también despierta.


⚡ Reto de la semana:

Hoy no tengo un ejercicio estructurado. Solo una invitación:

Cierra los ojos un momento. Respira profundo. Y recuerda un instante de tu vida que haya sido profundamente bonito. 

Quédate ahí… unos segundos más de lo normal.

Y observa qué pasa en tu cuerpo.

Tal vez, sin darte cuenta… estás volviendo a la coherencia.

Tal vez, sin darte cuenta… estás recordando la fuente.


🎧 Y si quieres profundizar en esta conversación, te invito a sintonizar el último episodio de nuestro podcast con Estefanía Grajales; una experiencia para sentir cómo se ve la vida cuando dejamos de separarnos y empezamos a reconocernos en el otro.



Un abrazo grande,


Livi 💛

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