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Los superpoderes de una Mamá

Foto del escritor: Livi Betancur
Livi Betancur
10 may
6 min de lectura

 Hoy es el día de la madre en Colombia. Y aunque mi mamá precisamente dice: “Todos los días son días de la madre”, esta festividad es una excusa perfecta para honrar a las mujeres extraordinarias que nos dieron la vida y que nos enseñan todos los días a ser mejores seres humanos. 

Y así como lo hice en su momento para mi padre, hoy quise escribir una carta para mi madre, Vicky Aguirre; mi preciosita, mi PRINCESA 💐💜


Livi Betancur - Burocracia organizacional



Querida Mamita, 

Hoy, en el Día de la Madre, quiero celebrar el regalo más grande que la vida nos dio: haberte tenido a ti como guía, ejemplo y refugio.

Durante toda mi vida has sido mucho más que una mamá; has sido la fuerza silenciosa que sostuvo nuestra familia, la mujer que transformó el dolor en esperanza y la persona que me enseñó, con el ejemplo, cómo vivir plenamente.

Muchas veces he hablado de los superpoderes de mi papá y de cómo inspiraron mi libro “Ganas y Canas”, pero hoy entendí algo profundamente hermoso: si mi papá me enseñó a soñar, tú me enseñaste a permanecer; si él me enseñó la aventura, tú me enseñaste la profundidad; y si su partida fue la caída que necesitaba para descubrir mi propia luz, también fue la oportunidad para descubrir la inmensidad de la tuya.

Hoy quiero honrar los superpoderes que sembraste en mí y que viven en todo lo que soy:

1. Espiritualidad

El poder de comprender que Dios vive dentro de nosotros y se expresa en nuestras acciones, en el amor y en la capacidad de hacer el bien. Me enseñaste que la espiritualidad no era miedo ni culpa sino conexión, consciencia y gratitud. Mientras me mostrabas la naturaleza, los árboles, los animales y la belleza de la vida, me enseñabas también a descubrir a Dios en lo cotidiano y a vivir con asombro y profundidad. Llevas más de 30 años practicando el “budismo” y como muchas veces me lo has dicho, no es una religión; es una forma de vida. Ligera de equipaje fue tu consigna, tanto que tus mayores enseñanzas no han sido en el tener sino en el ser. Hoy vives en compañía de hermanas que amas en Villa de Leyva; un lugar que está en otra vibración.

2. Curiosidad

El poder de mantener viva la capacidad de aprender y reinventarnos constantemente. Estudiaste cinco carreras completamente distintas entre sí, desde ingenierías y física matemática hasta psicología, y nunca dejaste de aprender. Nunca te conformaste con una sola mirada de la vida y me enseñaste que la curiosidad es una de las formas más poderosas de mantenernos jóvenes en el alma. Hoy tienes varios grupos de estudio y me sorprendes cada domingo con un nuevo curso que quieres hacer o un nuevo lugar que quieres explorar. Te has convertido en nuestra guía turística y cada nuevo país que visitamos está motivado por tu último viaje.

3. Resiliencia

El poder de levantarnos incluso cuando el alma está rota y seguir creyendo en la belleza de la vida. Después de la partida de mi papá pudiste haberte quedado detenida en el dolor, pero escogiste seguir adelante y enseñarnos que todavía había razones para vivir, para amar y para disfrutar. Nos mostraste que la fortaleza no siempre hace ruido y que muchas veces la valentía más grande consiste simplemente en volver a levantarse cada mañana. Creciste la empresa de desarrollo organizacional que habías creado con mi papá; convertiste la comunicación asertiva en una herramienta de alto valor; formaste a mi tío Luis como el mejor coach y conferencista; hiciste especializaciones y transformaste vidas en el ámbito profesional y personal, siempre. Incluso volviste a casarte, enviudaste de nuevo y eso no te detuvo en seguir creyendo en los regalos de la vida.

4. Rebeldía

El poder de atrevernos a ser quienes somos, aunque el mundo espere otra cosa de nosotros. Me enseñaste que ser mujer era sinónimo de coraje, libertad y búsqueda permanente del propio valor. Me enseñaste que podía ser distinta, cuestionar el statu quo y construir mi propio camino. Nunca intentaste hacerme pequeña para encajar; por el contrario, me enseñaste que ser única era un regalo. Como cuando hablabas de las cosas que otros consideraban tabú, el imperialismo yanqui en la empresa americana de mi papá, la importancia del individualismo en el congreso de psicología en Cuba o que el purgatorio era un invento de la iglesia en la misa dominical.

 5. Dieta Intelectual

El poder de alimentar el alma todos los días con ideas, preguntas y conocimiento. Me enseñaste a leer a los cuatro años cuando todavía casi nadie lo hacía y despertaste en mí un amor infinito por aprender. Me hacías leer biografías de mujeres que habían cambiado el mundo y luego me pedías hacer resúmenes para comprenderlas. Sin saberlo, sembraste la curiosidad intelectual que hoy guía mi vida y mi propósito. Y no solo la mía sino la de mi hija Isabella. Es muy emocionante el disfrute de encontrar cada semana un nuevo libro por explorar y saber que necesitamos un carrito de apoyo para poder ir a la feria del libro porque queremos leerlos todos.

6. Compasión 

El poder de comprender que ayudar a otros no es caridad sino amor en acción. Me enseñaste a reconocer el valor de cada ser humano y a entender que todos estamos profundamente conectados. Nunca viviste el servicio desde la superioridad sino desde la unidad, desde la consciencia de que sembrar amor en los demás es una de las maneras más profundas de transformar el mundo. Me mostraste con tus actos que el apostolado era muy importante y que siempre debíamos compartir lo que teníamos, como decías: “Empezando por la familia que nos necesita”.

 7. Autocuidado

El poder de comprender que vivir bien empieza por honrarnos a nosotros mismos. Me enseñaste el valor de los hábitos, del ejercicio, de la alimentación consciente, de la meditación y de escuchar el cuerpo y el alma. Hoy muchas veces pareces mi hermana mayor y eres prueba viviente de que el bienestar no es apariencia sino una forma de amar la vida: tus caminatas diarias (mínimo de 4 kilómetros y que incluyan subida, porque sino el cuerpo no se ejercita); tu ayuno intermitente en las noches y tu dieta concentrada en vegetales y pescados (con el pecado quincenal de fríjoles con chicharrón para balancear).

 8. Humildad

El poder de mirar a todos los seres humanos con el mismo valor y dignidad. Me enseñaste a sentir orgullo de nuestras raíces, de venir del campo colombiano, de un abuelo campesino que conoció tanto la abundancia como la escasez en el pueblo más lindo de Colombia: Urrao, Antioquia. Siempre me conmueve tu anécdota de la primera vez que usaste zapatos, cuando cumpliste 16 años llegaste a Medellín, la capital. Y es que nunca vi en ti distinción por origen, raza, género o condición social; por el contrario, siempre fuiste ejemplo de inclusión, sencillez y grandeza verdadera.

✨ 9. Ternura

El poder de hacer sentir amado al otro con la sola presencia. Pensar en ti es sentir inmediatamente calma, gratitud y refugio. Eres mi lugar seguro, mi abrazo favorito y una de las personas que más emociones gratificantes despierta en mi corazón. Tu ternura ha sido una fuerza silenciosa que ha sanado y sostenido nuestra vida.

Mamá, cada uno de estos superpoderes me los enseñaste con tu ejemplo. No desde discursos sino desde la forma en que decidiste vivir. Y hoy entiendo que gran parte de la mujer que soy existe gracias a la luz que sembraste silenciosamente en mí todos estos años.

Gracias mamita por enseñarme que la fuerza también puede verse como ternura, que la inteligencia puede ir acompañada de compasión y que una mujer puede transformar el mundo sin dejar de amar profundamente.

Hoy celebro tu vida, tu presencia y el regalo inmenso de seguir caminando a tu lado.

Te amo infinitamente.



 Hoy mi invitación —después de varias lágrimas escribiendo esta carta— es a que honres también tu historia y la madre que tienes en vida o en el cielo. Este es el momento. 

He aprendido que la historia de una madre y una hija siempre está llena de aprendizajes e inspiración para otras mujeres. Por eso, quiero compartirte el podcast "Súper Mujeres detrás de las Mujeres Épicas" de mi gran amiga Ana María Gómez, y especialmente el episodio dedicado a mi mamá:



Livi 💛

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