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Saber cuando detenerse también es avanzar

Foto del escritor: Livi Betancur
Livi Betancur
30 ago
3 min de lectura

 El lunes pasado tuve la reunión con mi equipo de líderes. Era nuestra reunión mensual de seguimiento, en la que conversamos sobre resultados, metas, avances, las banderas rojas, los aciertos y las acciones para avanzar. Una de esas reuniones en las que normalmente nos guiamos por el tablero de gestión, recorremos la estrategia 2026 y conversamos sobre cifras y decisiones.

Pero mientras estaba preparando la reunión, sentí que no era coherente hacer caso omiso a la voz de mi alma diciendo: “¿En serio les vas a hablar de resultados?”. 

Llevábamos casi dos semanas atravesando un momento muy duro como país, habíamos estado hiperactivados trabajando, resolviendo, acompañando, movilizando equipos, atendiendo necesidades, tratando de estar donde teníamos que estar. Y de repente me di cuenta que no habíamos tenido un solo espacio para detenernos y preguntarles cómo estában. 

Yo misma tampoco había parado a preguntarme cómo estaba...

Había entrado en ese modo que probablemente muchos conocemos, el de trabajar, trabajar y trabajar, porque hay que responder, porque otros nos necesitan, porque hay cosas que resolver, porque sentimos que no podemos parar. 

Así que decidí cambiar el comienzo de la reunión.


Livi Betancur Ganas y Canas

Así que antes de hablar de resultados, paramos y les propuse una reflexión individual alrededor de tres preguntas, que también quisiera compartirte en el ejercicio de hoy.

Lo que ocurrió fue muy conmovedor, porque me llevó a descubrir cuánto nos había afectado lo vivido, incluso a quienes no tenían familiares en las ciudades más golpeadas ni una relación directa con las personas impactadas. Había tristeza, miedo, angustia, ansiedad y también había gratitud, aprendizajes y una enorme necesidad de hablar sobre esta experiencia.

Después de conversar en parejas sobre estas preguntas y de pedirles varias veces que fuéramos cerrando la conversación, invité primero a Henka, uno de nuestros business partners, a que contara lo que había vivido estando en Pereira con su familia. Nos contó sobre el impacto del terremoto, la destrucción de la ciudad en tramos muy concurridos y el espíritu de solidaridad de cada persona ayudando a los que necesitaban. Lo siguieron Hugo y Caro, narrando lo que habían vivido al desplazarse a las ciudades afectadas para inspeccionar nuestras oficinas y ayudar a montar los equipos y espacios que requeríamos para responder.

Ya no estábamos hablando de indicadores, estábamos hablando de nosotros, de nuestra humanidad, y se activó un círculo seguro para acompañarnos, reconocernos y recordar que antes de llegar a los resultados, necesitamos parar para preguntarnos cómo estamos y hacer conciencia sobre aquello que está pasando en nuestras vidas.

Me quedé pensando mucho en eso, porque la velocidad del mundo actual y la premura de los momentos difíciles nos puede llevar a olvidar que parar también es parte del trabajo, para escuchar, para sentir y realmente conectar como equipo.



Parar viene del latín parāre: preparar, disponer, poner en orden.

Y me encantó descubrirlo, porque solemos pensar que parar es interrumpir, dejar de producir, perder tiempo. Pero su origen me llevó a otro lugar:

¿Y si parar fuera prepararnos?

Prepararnos para escuchar mejor. Para reconocer lo que sentimos. Para volver a mirar al otro. Para poner un poco de orden adentro antes de seguir resolviendo afuera.

Entonces entendí que parar no siempre es dejar de avanzar. A veces, parar es preparar el siguiente paso.

Por eso ese círculo del lunes no fue una interrupción de nuestra reunión de resultados. Fue exactamente lo que necesitábamos hacer antes de hablar de resultados.

Por eso, te propongo hacer un pequeño pare esta semana.


⚡ Ejercicio de la semana: Un 'pare' para avanzar

Tómate unos minutos para reflexionar a solas, con tu equipo o con tu familia para hablar de lo que estamos enfrentando hoy como país y como humanidad.

Enfoca la reflexión alrededor de estas 3 preguntas:

¿Qué siento?

¿Qué he descubierto en estas últimas semanas? 

¿Qué quisiera agradecer hoy?

Exprésate con naturalidad y permite que los otros también lo hagan sin necesidad de buscar soluciones o respuestas. Solo escucha y permanece presente en el ejercicio. 


Quizás eso que hoy parece una pausa en tu vida, sea justamente lo que necesitas para poder avanzar.

Te abrazo fuerte,


Livi 💛

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